Golf Latino
| Mediocridad |
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| Blog - Juan de la Huerga |
| Monday, 07 December 2009 14:07 |
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There are no translations available. El burro por delante para que no se espante. Yo soy el primer mediocre, acomodado más de lo que debería en muchas de las facetas de la vida. He oído las historias de los abuelos y de los padres cientos de veces y llego a la conclusión de que la sociedad actual está instalada en el conformismo absoluto y decadente. Ahora lloriqueamos por unos sueldos miserables, que antes también sufrían o peores aún, y no hacemos nada por cambiarlo, por crecer, por madurar, por aprender, por buscarnos la vida… Nos dedicamos a vivir lo mejor que podemos en nuestro sitio con el sota, caballo y rey, justificando la falta de entusiasmo por asuntos pecuniarios. “Unos años 40 os daba yo a vosotros”, recuerda siempre la abuela de un amigo. Y lleva razón... Esa mediocridad de la que hablo es generalizada. La hostelería, el servicio, es una porquería. Atienden tarde y mal, sin una sonrisa en la boca, tanto en los restaurantes como en los bares de copas. El cliente hace un favor siendo amable a la bella camarera que piensa que está ahí por ganar un concurso de modelos. ¿Y los jefes? Salvando su culo. Gracias a mi amigo Miguel Iríbar tuve la oportunidad de engancharme a la serie Mad Men, ambientada en una agencia de publicidad del Manhattan de los 60. No digo yo que los directivos fueran el no va más y no defenderé su actitud en los deslices extraconyugales, pero sí eran jefes por algo. Y se notaba a la hora de defender a un empleado, de guiarlo para que aprendiera, de promocionarlo e incluso para abroncarlo. ¿Ahora? Las reuniones sirven para pasarse la mano por el lomo los unos a los otros y, más en tiempos de crisis, para aferrarse al cargo, no buscar la confrontación con la empresa y seguir manteniendo el statu quo. Considero que los directivos con varios masters y con un par de idiomas extras en su CV también son unos mediocres de los pies a la cabeza: para echar a 100 tíos de una empresa no hace falta haber ido a Harvard y sí para encontrar fórmulas para generar dinero a tu empresa sin despedir a tanta gente. A los políticos sería mejor ni mentarlos. Sólo hay que seguir la trayectoria y la oratoria del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Sevilla. Incapacitados es el adjetivo que les viene al pelo. No saben hacer la o con un canuto. Ni falta que les hace: su mediocridad se funde con el conformismo del pueblo, que no se echa a la calle ante semejantes ineptos. El perfil bajo, y la manga ancha, se da en todos los partidos, en quienes gobiernan y en quienes opositan al gobierno. Llega a tal extremo nuestra mediocridad que todos queremos comprar en IKEA por la relación calidad-precio. Digo yo que si no sería mejor ahorrar un poco más, comprar un mueble más caro y que sea diferente al que tienen mis quince vecinos de bloque. Lo peor de todo es cuando nos conformamos con un gol de Cristiano Ronaldo después de fallar un penalti y no demostrar nada sobre el campo, después de que se hayan pagado más de 15.000 millones de pesetas por el chaval. Me hierve la sangre, por muy mediocre que sea yo. El burro delante… y detrás.
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Qué remedio, Juanito, que verme obligado a suscribir cada párrafo y cada ejemplo que propones. Nos hacemos mayores y, además de percatarnos de que el burro va efectivamente delante, vemos cómo el resto pasó de burro a borriquito sin ni siquiera haber pensado en un canuto para escribir una simple 'o'. Sólo hay que darse una vuelta por el centro de Sevilla: mortecino, incívico, maleducado y mentecato en cada esquina y en cada establecimiento.
Será que me hago mayor y, efectivamente, igual de mentecato que el resto.
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December 10, 2009
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