
| En el corazón de la cantera |
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| Thursday, 31 December 2009 12:05 |
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¿Cómo podíamos poner un bello y digno broche a 2009 en Tengolf? Seguro que hay muchas maneras, pero se nos ocurrió visitar el corazón de la que es, sin duda, la mejor cantera de golf en España. La Cañada, paraíso 'espontáneo' del golf y sueño de todo gran aficionado: un campo que respira afición e ilusión, porque detrás tiene a todo un pueblo, a toda una comarca. La Cañada, en Guadiaro, provincia de Cádiz. Cerca de 200 niños, alguno de ellos auténticos 'micos', que juegan allí cada vez que pueden y que desbaratan la idea de que este deporte es un remanso de ociosos más o menos adinerados... Todas las Navidades se organiza allí un Pro-Am muy especial, Cada profesional sale con tres chavales a jugar. Son muchos los ‘pros’ nacidos y criados allí, pero a día de hoy no queda más remedio que personalizar en Álvaro Quirós. Junto a él y su pequeño equipo (Marina, Fernando y Alberto) recorrimos 16 hoyos, charlando con Álvaro, que todavía se reía de nuestra inocentada (publicamos que había condenado su driver en favor de un putter escoba en su bolsa...). "Algunos me han preguntado y tuve que recordarles que aquello se había publicado un 28 de diciembre...", explicaba. Quirós forjó en este campo y en su calle de prácticas ese swing tan reconocible ya, incluso, en todo el mundo anglosajón merced a sus victorias, bajo la supervisión y el cariño pedagógico de Pedro Tineo, impenitente profesor por amor al arte (en 40 años no ha cobrado ni una clase, según nos explicaba). “Yo empecé tarde, a los nueve años. Mi padre me metió el gusanillo y Pedro me enseñó todo. Algunos me sacaban ventaja, eran mucho mejores, porque habían empezado antes, pero eso me sirvió años después para motivarme, cuando yo me venía aquí en verano mientras otros estaban en la playa... La Cañada es un auténtico milagro. Una maravilla. Es que ves a niños de 4 años pegando a la bola de una manera...”.
La competitividad. “Es una ventaja que tenemos aquí en La Cañada. Los niños no vienen obligados por sus padres, están aquí jugando con sus amigos y familiares. Todos nos conocemos. Hay cada personaje por aquí que no veas... Son míticos. Me incluyo: somos míticos. Y después van llegando esos piques diarios con éste y con el otro. Y ese jugarte la coca-cola y la bolsa de patatas en el green de prácticas. Todo eso te va impulsando casi sin darte cuenta a ser mejor jugador. Hoy en día todavía seguimos quedando todo el grupo para jugar en Navidades”. Los inicios del 'Gran Pegador'. “Yo creo que no fue hasta los 16 años cuando ya vi que pegaba muy duro a la bola. Años antes había algunos como Raúl Quirós y otros que eran mayores que yo y, claro, me ganaban. Pero a esa edad ya empecé a ver que a veces iba más largo que ellos...". Un encuentro absolutamente increíble con José María Olazábal. "Fue en 1999, porque Olazábal estaba por la zona entrenándose para el American Express que se jugó en Valderrama. Yo iba jugando con Iván Sánchez y estábamos en el green del hoyo 12, cuando alguien vino a avisarnos de que venía por detrás Olazábal, para que lo dejáramos pasar. Esperamos y nos fuimos al tee de blancas a ver cómo pegaba, y ante nuestra sorpresa, va y nos dice: "¿a qué esperáis, vais a pegar vosotros o qué? Venga, vamos a echar una partida". Nos quedamos con la boca abierta. El recuerdo que tengo, de verdad, es que yo estaba completamente 'cagado'. Pero completamente. Después, en el hoyo 18 (es el hoyo estrella del campo, porque de hecho lo define: el golpe de salida es muy tenso, ya que hay que salvar una amplia cañada), me acuerdo perfectamente de que nosotros pasamos la cañada a la primera... Pero Olazábal no lo hizo hasta la tercera bola (risas). Se quedó mirando a Sergio Gómez, su mánager, y le dijo sonriendo: "es muy largo este tiro, ¿no?". Imaginaos lo que fue para nosotros jugar siete hoyos con alguien que venía de ganar el Masters de Augusta ese mismo año". El éxito y el dinero. "A mi me han salido bien las cosas hasta ahora. Creo que me lo trabajé bastante. Muchos de los que empezaban conmigo, como es lógico, ni siquiera se dedican al golf profesional. Pero ahora, cuando vengo aquí a jugar, miro hacia atrás y veo mi vida, la verdad es que el dinero no me ha cambiado casi nada. Antes no me podía permitir salir a comer o a cenar fuera de casa, aunque fuera en un bar a cien metros, porque no había para eso. Y ahora sí salgo. Quizá sea esa la única gran diferencia, porque yo no tengo un coche que me haya costado 90.000 euros". La madurez y el reconocimiento de los errores. "No puedo estar tan pendiente de lo que se espera de mi, pero no es sencillo. Esta ha sido la gran lección de 2009. El Masters de Augusta fue un ejemplo. Si pudiera ir este año, lo que está todavía por ver porque ahora mismo no tengo plaza, me lo tomaría de otro modo. Trataría de ir a disfrutar un poco más. Y lo mismo debe valerme para el resto de torneos: no sufrir tanto poniéndome el listón muy alto. No es fácil... De repente sale Colin Montgomerie, el capitán de la Ryder, y dice que hay un grupo de jóvenes jugadores que va a vigilar especialmente y que tendrá muy en cuenta, y tú estás entre ellos... La verdad es que no me afecta tanto lo que se diga de mí, pero sí te puedes agobiar poniéndote unas expectativas muy altas cuando luego no se cumplen". Ese puesto 50º del mundo que ha perdido en el último suspiro. "Yo en ese sentido creo que soy muy justo: para estar entre los primeros cincuenta del mundo hay que hacer algo más de lo que yo he hecho en los últimos cuatro meses del año 2009. Así de claro. Mi juego no ha merecido estar ahí. Ahora tengo la oportunidad de volverme a meter, y si en tres meses no soy capaz de volver a hacerlo, entonces es que no te mereces ir al Masters". Los cuatro Grandes. "Si hablamos de algo majestuoso y espectacular hay que quedarse con el Masters. Con el Open USA no tuve mucha suerte porque fue pasado por agua y un auténtico lío. Del British, la verdad, esperaba algo más. Más gente todavía, más ambiente... El PGA fue en el que mejor jugué y eso influye, pero aparte de eso creo que es un torneo espectacular también, por la gente y el ambiente". El nuevo material para 2010. "Yo no voy a tener mayor problema con el tema de las estrías. Resulta que yo ya jugaba con hierros con estrías en 'uve'. Todos salvo el wedge de 58 grados. Así que ni lo voy a notar. Casi ni lo sabía, pero en Singapur sometí a mis palos al test que realiza el Royal & Ancient y resulta que yo no usaba hierros con estrías en 'U', sino los de antes, los de estrías en 'uve' que había antes de que se permitiese el nuevo material".
Van pasando los hoyos. Álvaro apechuga con un catarrazo espectacular. De esos que te llevan siempre con la gotita en la nariz... Su equipo es un fiel reflejo de La Cañada: una niña, Marina, que no pasa de los nueve años; Fernando, un poco mayor, que tiene un juego corto que más de uno firmaríamos ya mismo; y Alberto, un mozo de 16 años que pega duro y sólido y que ya sufre lo suyo cuando el hoyo termina en un 'mísero' par... A mitad de recorrido, para cerrar el círculo, Quirós se detiene un momento en el campo de prácticas a 'supervisar' el swing de Mario Palma, el último fichaje: ustedes se lo pueden creer o no, pero el niño tiene 3 años y con un diminuto driver de no más de dos palmos, atiza alguna que otra bola más que curiosa...
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Como padre de la "criatura" de 3 añitos, mostraros mi gratitud por mostrar a mi hijo en vuestras páginas. Esto se disfruta más que cualquier vuelta bajo par propia.
Muchas gracias y felicidades por vuestro trabajo.
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December 31, 2009
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