Al final el día será algo más que tontorrón…

Creía Pablo Larrazábal, antes de conocer el martes los horarios de salida, que quienes salieran el viernes en el turno matutino (luego él quedó incluido en ese grupo) iban a salir favorecidos, puesto que ese día se esperaba una tormenta pefecta de viento que iría ‘in crescendo’ según avanzara el día...
De momento, la suerte se está repartiendo en dirección contraria a la creencia del jugador español. Hoy jueves apenas soplaba una ligerísima brisa con los primeros partidos en el campo. Y poco a poco el viento ha ido ganando presencia e intensidad. Además, se espera que a partir de la una de la tarde, aproximadamente, aún sea más potente el vendaval, de tal modo que serán los jugadores del turno vespertino (justo los que salen el viernes por la mañana…) quienes lo van a tener más complicado. De hecho, pasadas las once de la mañana (nueve en la España peninsular) la cosa se empezaba a poner muy fea...
El viento sopla del noroeste, dirección distina, casi opuesta a la de ayer. Además, hace más frío. Las temperaturas han bajado un poco. El aire es realmente molesto. Es una tormenta de arena que obliga al uso imprescindible de gafas y, ¡mucho ojo!, va a más...
En el momento de escribir esta crónica provisional ya están en el campo los 66 jugadores del turno matutino. Al comienzo del día abundaban los resultados bajo par, pero la balanza se ha ido equilibrando según ganaba terreno el viento. Lógico y natural. Hay cinco españoles en este turno (Sergio, Quirós, Jiménez, Olazábal y Cañizares) y de momento todos marchaban bajo par. José María Olazábal, además, ha llegado a encaramarse al liderato con un parcial de cuatro menos en diez hoyos… Pero no queda más remedio que esperar. No hay nada hecho.
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